Vecindario de Hospital Elmhurst en vilo por ser epicentro de la infección

Este artículo fue publicado originalmente por THE CITY el 27 de marzo de 2020.

Las sirenas de ambulancia y el ruido de helicópteros sobrevolando se han convertido en la banda sonora del vecindario adyacente al Hospital de Elmhurst. El número de casos de coronavirus en Queens ha explotado a más de 7,000, convirtiéndolo en el condado con más positivos.

Desde que se instalara un centro de pruebas de coronavirus en el hospital la semana pasada, residentes de Queens – casi todos con mascarilla, algunos cubriéndose el rostro con bufandas – esperan en una fila en la que no se está practicando distanciamiento social, cercados por una barricada de metal que se extiende a lo largo de toda la avenida Baxter.

Esperan por horas, a veces bajo la lluvia, a que se les haga la prueba, en busca de respuestas.

Un portavoz del sistema de hospitales le dijo a THE CITY que Elmhurst es el centro de la crisis del coronavirus. Esta semana, unos 13 pacientes murieron en un período de 24 horas.

El Alcalde Bill de Blasio dijo que cualquier zona con un número desproporcionado de casos de coronavirus sería considerada un “foco”, pero no ha querido identificar ningún vecindario específicamente. Sin embargo, oficiales electos que representan a Elmhurst y al vecino barrio de Jackson Heights dicen que todo indica que el área es un foco.

THE CITY analizó las cifras de las visitas a la sala de emergencias del hospital la semana pasada, y encontró que los residentes de Elmhurst y de los colindantes Jackson Heights y Corona acudieron a emergencias más que los de ningún otro vecindario de la ciudad.

Los vecinos de la zona dicen que las noticias sobre los casos y las condiciones del hospital hacen que el nivel de ansiedad crezca cada día. Según ellos, sus vidas, que ya transcurren mayormente sin salir al exterior, se han encogido aún más.

 

‘El peor desastre posible’

Max Falkowitz, que lleva cinco años viviendo en Jackson Heights, ha estado racionando la cantidad de noticias que lee a diario sobre el coronavirus y su rápida propagación en la ciudad para evitar que su salud mental se descontrole más todavía.

“Las últimas dos semanas, el barrio ha parecido una película en la que sabes que un tsunami viene hacia el pueblito costero pero la gente actúa como si todo estuviera normal”, dijo Falkowitz, de 31 años, quien es escritor autónomo. “Estás esperando que llegue el desastre”.

El domingo, el día que entró en vigor la orden ejecutiva del gobierno estatal, llamada “PAUSA”, Falkowitz fue al supermercado local Food Dynasty. Dijo que vio a la gente apiñándose igual que cualquier otro día en Jackson Heights. La única diferencia es que tenían mascarillas.

Cuando Falkowitz se mudó al vecindario, amigos que viven en el área le dijeron que no se acercara al Hospital de Elmhurst a menos que estuviera “al borde de la muerte”, según cuenta.

“Que ahora este sea el epicentro es el peor desastre posible”.

Afia Eama puede ver el centro de pruebas del Hospital de Elmhurst desde su escalera de incendios. Foto: Afia Eama

‘Tenemos miedo por ella’

Afia Eama, de 20 años, no ha salido de su casa en dos semanas.

Pasa los días estudiando para graduarse de periodismo de Hunter College, reportando para el periódico estudiantil, hablando por videoconferencia con sus amigos, y viendo el drama coreano “Itaewon Class” por Netflix.

En el apartamento de una habitación que comparte con sus padres en Elmhurst, la televisión está siempre encendida y sintonizada a canales de noticias.

A veces, Eama mira el mundo pasar desde la escalera de incendios de su apartamento, desde donde se ve parte de la fila para entrar al centro de pruebas del hospital. Ella y su hermano nacieron allí.

Los niveles de ansiedad son elevados en ese espacio tan pequeño. Su papá, que maneja un taxi, tiene diabetes y dejó de salir a trabajar hace dos semanas. Su mamá trabaja cuidando a una señora mayor que vive a unas cuadras de su casa, y ahora es el único soporte económico de la familia. Todos los días pasa frente al hospital.

“Tenemos miedo por ella. El hecho de que esto esté pasando en nuestro propio barrio es difícil de procesar”, dijo Eama. “No tenemos casi nada de ingresos ahora mismo. Tenemos que pagar el alquiler, estar al día con las cuentas. Básicamente, ahora mismo tiene que trabajar”.

Eama tuvo un examen trimestral sobre política de inmigración el jueves pasado.

‘Quizás el aire no está limpio’

En Jackson Heights, Shrima, de 25 años, está preocupada por sus padres.

Cuenta que su padre tiene condiciones preexistentes y que comparte un apartamento con otras personas en Elmhurst. Su madre trabaja en la unidad psiquiátrica del hospital.

Por ahora, Shrima se consuela con que su mamá no está en emergencias o en la unidad de cuidado intensivo, en “primera línea de fuego”.

“No tiene que ver eso todos los días, pero dice que el ambiente en el hospital está cambiando”, dijo, Shrima, quien pidió que no publicáramos su apellido. “Ya no hay visitas ni pacientes ambulatorios. Es un momento muy tenso”.

Shrima logró conseguir una mascarilla N95 para su madre.

Desde que se enteró de la situación en el Hospital de Elmhurst, no ha caminado a ningún sitio a más de cinco minutos de distancia.

“Yo crecí en esta área. Ahora, caminando por aquí siento que quizás el aire no está limpio”, dijo Shrima. “Todos los enfermos están concentrados en un solo sitio”.

 

‘No puedo desconectarme’

Briallen Hopper se puso a sí misma en cuarentena hace dos semanas. Llamó a la línea caliente del coronavirus y le dijeron que no se molestara en tratar de hacerse la prueba. La persona que la atendió le indicó que saliera de su apartamento solo si no podía respirar.

Después de una semana sin poder comer y dormir bien, se está empezando a sentir mejor, al menos físicamente. Sin embargo, como vive sola, dice sentirse muy aislada del vecindario que ama. No se puede escapar a las sirenas.

“Oigo lo que pasa en el vecindario todo el tiempo. No puedo desconectarme”, dijo Hopper, una residente de Elmhurst de 41 años que enseña escritura creativa en Queens College. Su cuarentena termina el domingo, y ese día planea salir.

“Ojalá sea un día soleado. Ojalá que no me encuentre con ningún vecino”, dijo. “O, quizás me encuentre con ellos a seis pies de distancia y nos pararemos bajo el sol y trataremos de consolarnos pensando que la gente está tratando de hacer lo mejor que puede y que la primavera vendrá de todas maneras”.

 

‘El epicentro indiscutible’

Sascha Segan y su esposa decidieron que, si se enferman, van a evitar ir al Hospital de Elmhurst. Están buscando información sobre hospitales más lejos y otras formas de llegar allí sin llamar a una ambulancia.

“De veras parece que, ahora mismo, nuestro barrio es el epicentro indiscutible de la epidemia en los Estados Unidos, y tenemos que tener cuidado”, dijo Segan, de 45 años, que escribe sobre tecnología y vive en Jackson Heights.

Los supermercados locales están tan llenos que, después de hacer compra recientemente, pensó que quizás debería ponerse en cuarentena por dos semanas.

La última vez que salió fue hace dos días, y ha empezado a trotar en el patio de su edificio para hacer algo de ejercicio. Si ve a alguien más allí, regresa a su casa.

El centro de pruebas de coronavirus del Hospital de Elmhurst el 21 de marzo de 2020. Foto: Christine Chung/THE CITY

‘Se va a poner peor’

El Hospital de Elmhurst es una institución pública que sirve a todos los neoyorkinos independientemente de su estatus migratorio o si tienen seguro de salud. Según los representantes locales, la comunidad que atiende es mayormente inmigrante.

THE CITY ha reportado anteriormente que el hospital tiene capacidad para atender a entre 15 y 20 pacientes en condición crítica entre su unidad de cuidado intensivo y una unidad intermedia que llaman “stepdown”. De Blasio dijo el jueves que, al presente, Elmhurst es la prioridad del sistema de hospitales públicos de la ciudad, y que se le habían asignado 40 ventiladores adicionales y más personal.

Para el jueves pasado en la mañana, 54 de los 63 ventiladores del hospital estaban en uso, según una fuente vinculada al hospital.

Se desconoce el total de pacientes de coronavirus ingresados en el Hospital de Elmhurst. La Alcaldía no ha querido divulgar el número de casos por vecindario.

El Concejal Francisco Moya, que representa a Elmhurst, Corona y Jackson Heights, apuntó a estos barrios como epicentro del virus. Aunque dijo que es “necesario” obtener información sobre el número de infecciones y muertes en barrios específicos, añadió que esto no se debe hacer desviando al personal de la ciudad de las tareas prioritarias.

“El enfoque tiene que estar en los niveles de personal”, dijo Moya. “En un día normal, el hospital opera al 80% de su capacidad. En este momento está a un 125%, y se va a poner peor a medida que se examine a más gente y se encuentren más positivos”.

La Asambleísta Catalina Cruz, que representa a Corona y partes de Elmhurst y Jackson Heights, advirtió que pronto otras partes de la ciudad podrían sufrir la misma explosión de casos y decesos si los neoyorkinos continúan pensando que se van a poder proteger del virus porque generalmente tienen buena salud.

“Tenemos que usar mascarilla a todas horas y tenemos que usar guantes. Tendríamos que estar protegiéndonos unos a otros”, dijo Cruz.

“Hasta que no hagamos eso, el período de 24 horas [en que murieron varios pacientes] se va a repetir, no solo en Elmhurst sino en todo el país”.

 

“Esta historia fue publicada originalmente por THE CITY (www.thecity.nyc), una organización de noticias independiente y sin fines de lucro dedicada a los informes contundentes que sirven a la gente de Nueva York”.

 

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