Variante Ómicron amenaza ‘aguar la fiesta’ en Estados Unidos

Variante Ómicron amenaza 'aguar la fiesta' en Estados Unidos
La variante del coronavirus, Ómicron, causa grandes contagios y amenaza con 'aguar la fiesta' en Estados Unidos justo para la Navidad y Año Nuevo. (Foto: EFE/EPA/Peter Foley)

Ómicron ya es la variante del coronavirus que más contagia en Estados Unidos, donde entre los pasados 12 y 18 de diciembre supuso el 73,2% de los nuevos casos, según los datos publicados recientemente por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés).

Los CDC indicaron que por detrás de ómicron se situaron las nuevas infecciones por delta, hasta ahora la variante más activa en EE.UU., que en esa semana fue la causante del 26,6 % de los nuevos contagios de covid-19.

Ómicron se ha extendido a gran rapidez, dado que en los siete días previos que acabaron el 11 de diciembre, ómicron estuvo detrás del 12,6% de los contagios, frente al 87% que supuso delta.

En nuestra área, Ómicron anda desatado causando que suban los contagios en los condados neoyorquinos de Long Island (Nassau y Suffolk) que elevaron sus tasas de positividad justo días previos a la Navidad.

En el caso de la ciudad de Nueva York, su alcalde, Bill de Blasio, incluso no ha descartado cancelar las festividades de Fin de Año en la plaza de Times Square.

En algunas partes de EE.UU. el porcentaje de los casos de ómicron en la semana del 12 al 18 de diciembre es incluso superior a la media del país y sube hasta más del 90 % en regiones del noroeste, en estados como Washington, Oregón y Idaho; y del sureste, en lugares como Florida, Georgia, Alabama y Carolina del Sur, entre otros.

Ante el aumento de los casos y las hospitalizaciones en las últimas semanas, algunas ciudades estadounidenses han anunciado nuevas restricciones.

Según un reciente estudio publicado, se encontró que solo el 50% de las personas enfermas por Ómicron experimentaron los tres síntomas habituales asociados con el coronavirus: fiebre, tos o pérdida del olfato o el gusto. Los científicos dicen que los principales síntomas de Ómicron son en realidad secreción nasal, dolor de cabeza, picazón en la garganta y fatiga.

La mayoría de los que participaron en el estudio fueron vacunados y no experimentaron una enfermedad grave ni requirieron hospitalización.

 

 

500 millones de test

 

Bajo esta nueva situación de alerta por Ómicron, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dio a conocer que adquirirá 500 millones de pruebas caseras de COVID-19, reforzará el personal en los hospitales y ampliará los sitios de vacunación, como parte de la estrategia de su Gobierno para contener el impacto de la variante.

En un discurso al país cuatro días antes de la Navidad, Biden abordó algunas de las preguntas que consideró se hacen los estadounidenses a medida que avanzan los contagios con la nueva variante, pero además ante la cercanía de las fiestas.

Y aunque dijo reconocer «lo cansados, preocupados y frustrados» que están sus compatriotas, aclaró que la situación del país no es la misma de marzo de 2020, cuando la pandemia golpeó con fuerza a EE.UU. «Hoy estamos listos», sentenció el gobernante, quien resaltó que a diferencia de entonces «más de 200 millones de estadounidenses han sido completamente vacunados».

«En marzo de 2020 nadie estaba completamente vacunado», acotó Biden, quien insistió en su llamado a quienes aún no han completado su inmunización a que lo hagan y a aquellos que difunden «mentiras» y «desinformación» a que se «detengan ahora»

En concreto, la estrategia de Biden será reforzada con una serie de acciones para aumentar el apoyo hospitales, elevar la disponibilidad de test gratuitos y ampliar de los espacios para la vacunación.

Biden indicó que ha instruido al secretario de Defensa, Lloyd Austin, para que prepare a unos 1.000 miembros en servicio, entre ellos médicos militares, enfermeras y paramédicos, que serán desplegados, de ser necesario, durante los meses de enero y febrero.

También se dispondrá de inmediato de personal médico federal para apoyar a los estados. De entrada, 6 equipos de respuesta de emergencia conformados por más de 100 profesionales clínicos y paramédicos se desplazarán a los estados de Michigan, Indiana, Wisconsin, Arizona, New Hampshire y Vermont.

Además, el gobernante solicitará que la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) destine personal para un centro de coordinación de respuesta nacional y que equipos de expertos de esa entidad evalúen las necesidades hospitalarias de los estados y territorios.

Otra de las acciones tiene que ver con la adquisición de test gratuitos. Biden confirmó que el Gobierno federal comprará 500 millones de pruebas para ser practicadas en casa, que empezarán a entregarse a partir de enero.

La compra de 500 millones de test es, según explicó la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, en su rueda de prensa, la más elevada hasta el momento, aunque advirtió de que hasta enero no estará disponible esta cantidad.

Psaki recalcó que el Gobierno «no va a mandar un test a cada hogar estadounidense», sino que se enviará a quienes lo requieran a través de la página web que se va a habilitar en enero. De esta forma, todo el que necesite un test gratuito y lo pida podrá tenerlo, aseguró.

Las pruebas que se compren estarán entre las ocho aprobadas por la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA en su sigla en inglés).

También confirmó que se enviarán decenas de ambulancias a Nueva York, donde además empezará a operar uno de los sitios de pruebas de emergencia que la Administración financiará para respaldar la respuesta de los estados.

Por otra parte, Biden defendió que los tribunales hayan restablecido la norma de «vacunación o prueba» que impuso para las empresas del país con más de 100 empleados, y admitió que estas medidas, aunque impopulares, salvan la vida de las personas y de los demás.

Y recordó que la mayor parte de los 400.000 fallecidos este año por COVID-19 no estaban vacunados, por lo que dichas muertes fueron en su mayoría «evitables».

También en esta jornada Estados Unidos anunció que donará 580 millones de dólares a organizaciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), Unicef y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), para combatir la covid-19.

Los fondos adicionales elevan a 19.600 millones de dólares la cifra total de ayuda exterior estadounidense contra la covid-19.

 

 

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