Ni el clima ni la lluvia desaniman a los hispanos que salen votar en la jornada electoral

Ni el clima ni la lluvia desaniman a los hispanos que salen votar en la jornada electoral
Hoy 6 de noviembre de 2018 Estados Unidos celebra unas cruciales elecciones legislativas . EFE/CRISTOBAL HERRERA

 

Al despuntar el alba, bajo un manto de lluvia, los votantes hispanos ya se daban hoy cita a los distintos centros de votación a lo largo de Nueva York y el país para ejercer su derecho al voto en una elecciones legislativas cruciales, en las que se renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio de los 100 del Senado, y servirán para medir el grado de apoyo del presidente, Donald Trump, tras dos años de mandato.

«Hay mucho en juego», asegura Sophia, una maestra de escuela de mediana edad que prefirió no dar su apellido tras emitir su voto en una biblioteca pública. «Por eso -dice- hay que considerar cuidadosamente cada nombre».

A pesar de que oficialmente la Casa Blanca no se juega nada en estos comicios, la realidad es que la posibilidad de que los demócratas recuperen el control de las Cámaras coloca al presidente Trump ante el abismo de dos años de mandato con escasa capacidad de maniobra y, sobre todo, con un férreo control a su Administración.

Por eso, no es de extrañar que en las últimas semanas Trump se haya implicado en la campaña electoral republicana de una manera que era difícil presagiar hace apenas un año, cuando acusaba al Congreso de ser un lastre que sólo servía para ralentizar al Gobierno.

Sin embargo, el hecho de que en sus dos años de mandato la falta de apoyo en las Cámaras -controladas por el Partido Republicano- le haya impedido sacar adelante algunas de sus grandes promesas electorales parece haber convencido a Trump de que tener que bregar con un Congreso demócrata podría dar al traste con todo su programa electoral.

 

Ni el clima ni la lluvia desaniman a los hispanos que salen votar en la jornada electoral
Ni el clima ni la lluvia desaniman a los hispanos que salen votar en la jornada electoral. EFE

 

Voto inmigrante

 

Precisamente es ese programa el que aparentemente ha llevado a movilizarse a algunos sectores de la sociedad que tradicionalmente se muestran menos interesados en la política, como pueden ser los jóvenes y los inmigrantes, por lo que se espera una participación sin precedentes en unas elecciones de medio mandato.

A pesar de que este país no celebra la jornada electoral en un día festivo, lo que supone un gran contratiempo para las clases trabajadoras que a duras penas consiguen arañar un poco de tiempo para poder ejercer su derecho al voto sin faltar al trabajo, Jennifer Moreno no ha querido faltar a su cita con las urnas.

«Me tengo que ir corriendo a trabajar», dice de entrada esta joven de origen dominicano, sin embargo, finalmente, accede a hablar un par de minutos.

«Es importante estar aquí. Necesitamos poner fin a lo que está pasando en este país», comenta. Lo que está «pasando», explica, es «un país dividido, que no trata con dignidad a los emigrantes que se ven forzados a huir de sus países y que amenaza con dar un paso atrás en los derechos de las mujeres a decidir sobre su cuerpo».

Moreno, que trabaja como camarera en un café cercano, cuenta que se están cubriendo entre las compañeras porque «ninguna quería perdérselo» y lamenta que no se den más facilidades a los votantes.

En algunos lugares las colas son largas aunque, según explica uno de los jueces de operaciones electorales, con el paso de las horas se reducirá dramáticamente debido a que «la gente aprovecha para votar antes o después de ir a trabajar».

A pesar de la incertidumbre del resultado, de las prisas y del mal tiempo, la mayoría sonríe al salir del centro de votación; pegada en el pecho llevan un pegatina con un mensaje contundente y bilingüe: «I voted / Yo voté».

 

 

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