Neoyorquinos LGBTQ mayores sufren más problemas de salud, pobreza y vivienda, según nuevo estudio

Foto AARP

Los neoyorquinos LGBTQ mayores de 50 años enfrentan mayores obstáculos que las personas no LGBTQ a la hora de buscar atención médica, así como mayores índices de pobreza y mayores amenazas a su seguridad económica. Además, estas disparidades se han visto agravadas por la crisis de COVID-19, según revela una investigación pionera en la materia cuyos resultados se dieron a conocer recientemente.

Disrupting Disparities: Solutions for LGBTQ New Yorkers Age 50+ es un informe encargado por AARP New York y SAGE con el apoyo de AARP Foundation. Fue presentado por los líderes de las organizaciones, que se unieron a Matt McMorrow, director estatal de asuntos LGBTQ del gobernador Andrew Cuomo; los presidentes de las comisiones legislativas estatales sobre el envejecimiento, la senadora Rachel May y el asambleísta Ron Kim, el presidente de la comisión de salud de la Asamblea Legislativa Richard Gottfried y otros destacados legisladores estatales.

El informe —el primero en abordar este tema— revela lo siguiente:

  • El 23% de los neoyorquinos LGBTQ de todas las edades indican que la deficiente cobertura de seguro médico es el mayor obstáculo a la hora de buscar atención médica;
  • La tercera parte de las personas LGBTQ mayores de 50 años no superan el 200% del umbral federal de pobreza, en comparación con la cuarta parte de las personas no LGBTQ;
  • El 21% de las personas LGBTQ mayores de 50 años han brindado cuidados a sus amigos; esta proporción es 3.5 veces superior al 6% registrado en la población no LGBTQ.

“Esto es inaceptable”, dijo Beth Finkel, directora estatal de AARP New York. «Pedimos que los legisladores estatales aborden inmediatamente esta situación, que es aún más grave para las personas LGBTQ de color y las personas mayores transgénero. Y la pandemia no ha hecho más que agravar estas disparidades”.

Si bien casi la tercera parte de los neoyorquinos LGBTQ son mayores de 50 años, esta población en rápido crecimiento permanece en gran medida invisible y enfrenta disparidades que tienen su origen en muchos años de discriminación, en la falta de reconocimiento legal y social y en la falta de acceso a servicios inclusivos, entre otros factores. Tras mostrar durante décadas una admirable resiliencia, las personas mayores LGBTQ siguen enfrentando consecuencias negativas de salud, económicas y sociales, para las cuales es perentorio tomar medidas urgentes.

Esta población de neoyorquinos LGBTQ enfrenta singulares disparidades cada vez más graves, entre ellas:

Disparidades de salud mental y física debido a la falta de atención médica de calidad e inclusiva, así como a la discriminación a la que se han visto sometidos durante toda la vida. En el marco de estas disparidades, el 41% de las personas mayores LGBTQ informaron tener alguna discapacidad, en comparación con el 35% de las personas mayores no LGBTQ, y se observan también problemas de salud física y mental, consumo de alcohol y tabaco, VIH y cáncer, todos factores que exponen a las personas mayores LGBTQ a un mayor riesgo de padecer consecuencias más graves de la COVID-19. En un estudio, el 40% de los encuestados LGBTQ de entre 60 y 79 años indicaron que el profesional de salud que los atiende no conoce su orientación sexual.

Inseguridad económica, ya que las personas mayores LGBTQ tienen menos recursos económicos y más probabilidades de ser de bajos ingresos que las personas mayores no LGBTQ. Los índices de pobreza son aún más altos para personas mayores LGBTQ de color, los mayores de 80 años, las personas mayores bisexuales y las personas mayores transgénero. Además, el 44% de las personas mayores LGBTQ dicen estar preocupadas por la posibilidad de tener que seguir trabajando mucho tiempo después de alcanzar la edad de jubilación —proporción que representa casi el doble del 26% de las personas no LGBTQ que expresan la misma preocupación—. Esta situación se debe en gran parte a que las personas mayores LGBTQ cuyo cónyuge o pareja falleció o se jubiló antes de que existiera la libertad de matrimonio no pueden acceder a los beneficios del Seguro Social para sobrevivientes ni a las prestaciones y bienes de su pareja. Además, el 83% de las personas mayores LGBTQ indican que dependen principalmente del Seguro Social para financiar su jubilación, y a la mayoría le preocupa que su seguridad económica en el futuro pueda verse afectada por recortes al Seguro Social.

Opciones limitadas en materia de vivienda para las personas mayores LGBTQ, que tienen más probabilidad de ser de bajos ingresos y enfrentar discriminación en materia de vivienda en las comunidades residenciales para adultos mayores, y que además podrían tener antecedentes de inseguridad en materia de vivienda o haber estado sin hogar. El 34% de las personas mayores LGBTQ y el 54% de las personas mayores transgénero o de género no encasillado en las características sexuales temen tener que volver al clóset a la hora de buscar vivienda en una comunidad residencial para adultos mayores. Por cierto, en un estudio de parejas mayores del mismo sexo que solicitaron viviendas en 10 estados, se reveló que el 48% de ellas se vieron sometidas a actos explícitamente discriminatorios en los trámites de solicitud en comparación con las parejas heterosexuales.

Aislamiento y falta de conexión con los servicios debido a la debilidad de sus redes de apoyo. Las personas mayores LGBTQ tienen muchas más probabilidades de vivir solas y es mucho menos probable que reciban cuidados informales de hijos adultos u otros familiares. El aislamiento social puede ser difícil de superar porque existen menos oportunidades de interactuar socialmente en entornos amigables con las personas mayores e inclusivos para personas LGBTQ.

Al igual que con el lanzamiento inicial de la iniciativa Disrupt Disparities en enero del 2018 y las ediciones subsecuentes Disrupt Disparities 2.0 en enero del 2020 y Disrupt Disparities 3.0 en noviembre del 2020, el más reciente informe incorpora una serie de recomendaciones de políticas públicas y legislativas que pueden servir de guía para los funcionarios y legisladores electos a nivel federal, estatal y local a la hora de definir sus prioridades en los próximos años.

SAGE, AARP New York y otras organizaciones de defensa promoverán las siguientes soluciones presentadas en el informe:

  1. Que el estado de Nueva York designe formalmente a las personas mayores LGBTQ, así como a las que viven con VIH, como grupos de «mayor necesidad social», de conformidad con la ley federal denominada «Older Americans Act» (tal como se ha hecho en California, Massachusetts e Illinois) con el fin de aumentar la ayuda canalizada a los servicios destinados a las personas mayores en dichos grupos poblacionales.
  2. Que las familias escogidas se incluyan en la definición de familia establecida en las leyes y normas del estado de Nueva York.
  3. Que las personas y parejas domésticas sin filiación biológica se incluyan en la definición de cuidador, junto con los cónyuges y parientes biológicos, en el marco de una nueva ley estatal integral sobre la prestación de cuidados.
  4. Que en las pautas sobre la igualdad de acceso de la Oficina Estatal para el Envejecimiento del estado de Nueva York se prohíba explícitamente la discriminación por motivos de identidad o expresión de género, y que se proporcionen orientaciones adicionales sobre el trato respetuoso a los neoyorquinos transgénero.
  5. Que se adopte una declaración de derechos de los residentes LGBTQ de centros de cuidados a largo plazo.
  6. Que se establezca un grupo de trabajo independiente para abordar temas relativos a los cuidados a largo plazo, a fin de examinar la situación de los cuidados a largo plazo y, en el sentido más amplio, el sistema para la prestación de dichos cuidados.
  7. Que se establezca la obligación, por parte de las entidades prestadoras de servicios financiados por el estado, de recibir capacitación en competencias culturales para asuntos LGBTQ, impartida por organizaciones que cuentan con pericia en lo relativo a las personas mayores LGBTQ.
  8. Que se amplíe la programación relativa a la comunidad LGBTQ y las actividades de difusión destinadas a personas mayores LGBTQ, a fin de que la programación existente sea adecuada para la población LGBTQ.
  9. Que se establezca una comisión estatal permanente sobre asuntos relativos a las personas mayores LGBTQ con el fin de identificar problemas, compartir mejores prácticas y formular recomendaciones sobre cómo mejorar la calidad de vida.

 

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