Nacidos en Elmhurst

Familia Kaur-Collado

 

Por NYC Health Hospitals/Elmhurst

El círculo de la vida

Stephanie Collado nació en Elmhurst y ha vivido toda su vida en Queens. Su esposo, Gary Singh, también nació en el hospital. Y el 04 de mayo de 2020, cerca del apogeo de la pandemia del COVID-19, Stephanie dio a luz prematuramente a dos niñas gemelas en Elmhurst, Aaliyah y Gia. Stephanie no solo nació en Elmhurst; ella también ha sido atendida en el hospital de algunas importantes formas. Siendo una infanta, su madre la llevó a Elmhurst para recibir tratamiento por un problema de la cadera; sus piernas no estaban creciendo uniformemente. Años de terapia física intermitente y zapatos especiales ayudaron a sus piernas a crecer rectas y uniformemente. Para cuando cumplió 10 años, Stephanie había vuelto a usar calzado normal. Ella no tuvo ningún problema desde ese entonces.

Stephanie y Gary, quienes viven en Queens, originalmente planearon tener sus bebés un poco más cerca de su vecindario, pero durante el embarazo de Stephanie surgieron síntomas extraños: un sarpullido apareció en su rostro y sus extremidades y manos se inflamaron. Su doctora la ingresó al hospital local, donde ellos pasaron cuatro días tratando de averiguar qué estaba mal, pero los doctores no fueron capaces de diagnosticarla.

“Era agotador y yo estaba desesperada, así que decidí ir al Departamento de Dermatología de Elmhurst.” Ella dijo. “Ellos hicieron biopsias y siguieron investigando hasta que lo descubrieron.” Finalmente Stephanie obtuvo un diagnóstico que nunca esperó: lupus, una condición autoinmune que es posible que haya tenido por años sin saberlo. El embarazo lo intensificó. Ella comenzó a ver a un reumatólogo en Elmhurst, quien prescribió medicamentos para mantener sus síntomas controlados. Y ese excelente cuidado impulsó a Stephanie a mudar su cuidado prenatal al mismo hospital. “El hospital ha estado en mi vida desde que nací, desde mi niñez. Y luego ellos me ayudaron a encontrar una cura para mi enfermedad y a dar a luz a mis dos hijas,” ella dijo. “Yo me siento muy conectada a mi comunidad debido a este hospital.”

Ese nivel de comodidad ayudó a Stephanie cuando sus bebés llegaron antes de tiempo, en la semana 31 de su embarazo. En ese momento, el coronavirus se estaba propagando en el área tan rápido que el Hospital de Elmhurst estableció protocolos de cuarentena para proteger a pacientes y trabajadores. Eso significó que Gary no tenía permitido entrar con su esposa. “Dar a luz durante la pandemia fue muy difícil. Nadie podía estar allí conmigo, ni mi esposo, partera o doula,” ella dijo. “Pero me sentí segura en todo momento. Dar a luz es una experiencia traumática. Tú no sabes lo que te depara, tú no sabes qué esperar. Pero yo conocí allí a las personas más amables y maravillosas. Todo, desde dar a luz hasta la enfermera ayudándome las primeras tres noches, todo fue increíble. Todas las personas con las que me topé fueron muy amables. Tú no puedes encontrar eso en cualquier lado.”

Debido a que sus hijas fueron prematuras, ellas se quedaron en incubadoras por todo un mes, hasta que una de ellas pesó cinco libras. Un par de días después de dar a luz, Stephanie fue dada de alta. La pandemia significaba que ella y su esposo no podían tocar o ni siquiera visitar a las recién nacidas mientras crecían. Pero el personal de Elmhurst encontró formas para mantener a la familia conectada. La trabajadora social en su caso enviaba fotografías y le notificaba cuando las bebés alcanzaban metas importantes, y tenían videochats regularmente, para que así Stephanie y Gary pudieran ver el progreso de sus hijas. “Yo creo que todo ocurre por una razón,” ella dijo. “Esta debe ser una metáfora para algo, la vida es un círculo. Vuelves de dónde viniste. Y no hay mal que por bien no venga.”

Enfermera Navdeep Kaur

Todo en la familia Elmhurst

Navdeep Kaur y su hermano, Jagmeet Singh, son ambos enfermeros en Elmhurst. Y ambos nacieron allí con ocho años de diferencia. En su familia, ellos son americanos de primera generación. “Mis hermanos nacieron allí, mis primos nacieron allí, todos estamos conectados,” dijo Jagmeet, a quien llaman Jimmy. “Inclusive cuando no estoy en el trabajo, seguimos estando conectados, porque allí fue donde nacimos. Yo crecí con al menos ocho primos en la misma cuadra, todos nacidos en el hospital”.

Navdeep tiene recuerdos similares. “Nosotros somos como una familia Elmhurst,” ella dijo. Los niños en su generación jugaban juntos y conocían a todos en la manzana. “Siempre que alguno de nosotros se enfermaba o tenía que ir a una sala de emergencias, íbamos allí. Los niños son niños, así que creciendo, fuimos a la sala de emergencias por muchas cosas.”

Cuando ella se graduó de la escuela de enfermería, Navdeep tenía solo un lugar en mente donde quería trabajar: Elmhurst. Con una tía, Parminder, ya trabajando allí, la decisión fue simple. “Cuando comencé en Elmhurst, yo me sentí en casa de inmediato,” ella dijo. “Yo conocía el área y todo lo que había en ella, aunque me había ido por un tiempo.” En sus ocho años en el hospital, Navdeep había trabajado en Rehabilitación, Neurocirugía, Cuidado Progresivo, y ahora es una enfermera en la Unidad de Cuidados Intensivos. “Es el único hospital en el que he trabajado y no quiero irme nunca.”

Jimmy, más joven por ocho años, siguió sus pasos. Él está ahora en la Unidad Geriátrica. “Se siente bien trabajar en el hospital de mi vecindario,” él dijo. Aunque el área ha cambiado mucho desde que Jimmy y sus hermanos y primos eran niños, y aunque él mismo ahora vive en Nueva Jersey, el área sigue siendo profundamente similar para él. “Mi abuelo sigue viviendo en la casa donde yo crecí, y yo agrupo mis días de trabajo y me quedo con él,” dijo Jimmy. “Algunos días yo salgo del trabajo y lo veo afuera, y es una caminata de 20 minutos hasta la casa, pero él es realmente activo. Su cuidador principal también está en el hospital; a él le gusta ir allí.”

“Elmhurst es fuerte”

Navdeep se encontraba entre los primeros trabajadores de Elmhurst que se enfermaron con COVID-19, mientras estaba trabajando en la Unidad de Cuidados Intensivos en marzo. Su esposo, quien no trabaja en el hospital, también se enfermó del virus. Afortunadamente, sus síntomas no fueron severos, así que ellos se recuperaron en casa. “Mis compañeros de trabajo fueron un sistema de soporte adicional, otra familia,” ella dijo. “Nosotros hablábamos por teléfono, y ellos me escribían mensajes para saber cómo me iba cada día.” Dos semanas después, estaba de vuelta en el trabajo.

Aunque el hospital actuó rápido para aprender todo lo que pudieran sobre el virus y cómo darle el mejor cuidado a sus pacientes, Jimmy se preocupaba por su hermana mientras él era transferido a la Unidad de Cuidados Intensivos. “Al principio fue traumatizante, pero nosotros teníamos que superarlo,” él dijo. “Nosotros nos recuperamos, Elmhurst es fuerte. Ese dicho es muy cierto. Es un hospital centrado en la comunidad, y por lo que hemos pasado, demuestra qué tan fuertes somos”.

Ambos hermanos ven su trabajo en el hospital como una forma de permanecer conectados a sus raíces. “Para mí, es como que, OK, tú me trajiste a este mundo, así que lo retribuiré,” dijo Navdeep. “Eso tiene un gran significado para mí porque yo he conocido el área por mucho tiempo.” Y para Jimmy, esa sensación está inclusive más arraigada. “Trabajar aquí me da una sensación de propósito, no solo para mi beneficio, sino también para ayudar a otros,” él dijo.

 

 

 

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