Hispano de El Bronx encuentra cura a su epilepsia a través de la cirugía de cerebro

Cuando parecía que no habría una solución a su epilepsia, Ramón Fernández Reinoso encontró esperanza a través del Dr. Reza Zarnegar, neurólogo del Hospital NewYork-Presbyterian Queens. / Foto cortesía de Fernández Reinoso.

 

Ramón Fernández Reinoso, de 44 años, comenzó a perder la esperanza de que un día se curaría de sus ataques de epilepsia.  Desde los 15 años de edad, el residente del Bronx originario de la República Dominicana, sufría de una forma de epilepsia que le causaba tener 4-6 convulsiones cada mes. Cosas simples, como conducir un automóvil, se habían convertido en trabajos monumentales que Ramón no podía hacer por sí mismo.

“Hasta dormido me daban las convulsiones y mi madre se me quedaba mirándome a la cama”, nos confesó Fernández Reinoso sobre esos 30 años, donde tuvo que ser vigilado y guiado a través de las tareas diarias por familiares y amigos.

Mientras viva en la República Dominicana, a Ramón se le recetaron varios medicamentos, sin que ninguno funcionara. En el 2010 decidió traer a sus pequeñas hijas gemelas a los Estados Unidos, donde vivía su madre, para buscar mejores tratamientos.

Después de reunirse con varios médicos y probar varios tratamientos, se determinó que la forma de epilepsia de Ramón era resistente al tratamiento.  Cuando parecía que no habría una solución, Ramón encontró esperanza a través del Dr. Reza Zarnegar, neurólogo del Hospital NewYork-Presbyterian Queens.

Dr. Reza Zarnegar, neurólogo del Hospital NewYork-Presbyterian Queens.

“Lo primero es hacer el diagnóstico de la epilepsia y el impacto que tiene en la vida de la persona, como por ejemplo que no puedan manejar. Una vez que estamos seguros del diagnóstico, nuestra primera opción para tratamiento siempre va a ser medicamentos”, explicó el Dr. Zarnegar. “Usualmente, más de la mitad de las personas con epilepsia responden a los medicamentos muy bien. Para el tercio de las personas con epilepsia donde los medicamentos no funcionan, como el caso de Ramón, allí empezamos a analizar si la cirugía es una opción”.

El Dr. Zarnegar y el equipo de epilepsia de Weill Cornell revisaron el caso y después de pruebas exhaustivas, que incluyen MRI’s, EEG’s y otros procedimientos diagnósticos, se comprobó que Ramón era un candidato para cirugía del cerebro.

“El caso de Ramón fue muy difícil porque había tenido convulsiones toda su vida. Él tuvo un tumor benigno por toda su vida y nadie lo había identificado. Este (tumor) le afectaba la actividad eléctrica de su cerebro ocasionándole convulsiones”, expuso el Dr. Zarnegar.

Dr. Theodore Schwartz, neurocirujano del hospital NewYork-Presbyterian y Weill Cornell Medicine.

En abril de este año, Ramón se sometió a una cirugía especializada por el Dr. Theodore Schwartz, neurocirujano  del hospital NewYork-Presbyterian y Weill Cornell Medicine, quien especifico que “la posibilidad de curar a los pacientes de su epilepsia es de 75 porciento”.

No obstante, han pasado casi 6 meses después de la cirugía y Ramón ha sido completamente libre de ataques.

“Anteriormente era bien difícil salir a la calle porque tenía que ser acompañado por otra persona que casi siempre era mi madre. Ahora puedo hacer todo, caminar, salir, ir a los médicos, solo. Ahora puedo ver el camino cada día más alumbrado de la vida. Ya, esas grandes convulsiones, esos fuertes dolores de cabeza ya no existen”, nos expresó Ramón efusivamente.

Debido a que la cirugía consistió en eliminar una anomalía quística en el lóbulo temporal izquierdo, había alto riesgos involucrados ya que esta región del cerebro está muy cerca de las funciones esenciales de la memoria y el habla.

“Si, me dijo el doctor que podía quedar ciego, sordo o mudo, pero yo nunca perdí la fe y la esperanza”, comentó Ramón. “El doctor me busco la solución y me siento cada día más feliz y más alegre”.
“En algunos casos, la cirugía puede curar la epilepsia pero solo a ciertos candidatos. En el caso de Ramón tenemos la esperanza de que su epilepsia se haya curado”, agregó el Dr. Zarnegar. “Antes de la cirugía Ramón tomaba cuatro medicamentos y sus convulsiones estaban fuera de control, después de la cirugía no ha tenido convulsiones y ya le reducimos los medicamentos a solo dos”.

El Dr. Zarnegar continuará vigilando para determinar los resultados a largo plazo de la cirugía, Ramón está agradecido de recuperar algo de su independencia. Es feliz y saludable, y se siente más fuerte y más capaz que nunca.  Ahora puede apoyar a su familia y amigos que siempre lo han ayudado.

“El Dr. Reza Zarnegar es un buen doctor. Es un tremendo doctor. Es un doctor que si le busca la solución a los problemas, que si cura la enfermedad. Yo le doy reconocimiento a quien si se lo merece”, señaló agradecido Ramón.

Los centros especializados en la epilepsia están ubicados en Flushing, en Presbyterian Queens y otro en Manhattan.

 

 

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