Famosa escritora española ambienta su nueva novela en el Nueva York de 1936

María Dueñas, autora de «Las hijas del Capitán». (Foto de Marcela Álvarez)
Mujeres. Inmigrantes. Guerra Civil española. La calle 14 de Manhattan, epicentro de esa comunidad. El dolor del exilio. Soledad. El amor. Sobrevivir. Familias desarraigadas. Sueños. Estos son los ingredientes puntales de “Las hijas del Capitán”, la cuarta -y muy esperada- novela de María Dueñas.

Lanzada por Harper Collins Español para el mercado hispano en EEUU, “Las hijas del Capitán” es una novela con temática de hoy. Dueñas nos remonta al Nueva York de 1936, cuando miles de personas, huyendo del horror de la Guerra Civil española, se aventuraron y cruzaron el Atlántico en busca de mejores días.

La ciudad los recibió como lo hizo, y continúa haciendo, con otros grupos étnicos. Con el tiempo, muchos regresaron a sus lugares de origen. Otros, jamás volvieron.

Sobre la ola migratoria española en la Gran Manzana, sin embargo, se ha hablado muy poco.

Por lo general, en las aulas aprendemos sobre la presencia de cubanos, boricuas, dominicanos, colombianos, ecuatorianos, y, en las últimas décadas, mexicanos. Pero muy poco sobre los españoles.

Por eso, sirve destacar el meticuloso trabajo de investigación que ha realizado Dueñas. En especial, los libros ‘Invisible Immigrants, Spaniards in the US’ 1868-1945, co-escrito por el descendiente de asturianos James Fernández, profesor de New York University, y Mari Carmen Amate, autora de ‘El grupo Salmerón en Brooklyn’, alhameños en Nueva York.

“Las hijas del Capitán” empieza en el cementerio del Calvario en Queens, a donde han llegado las hermanas Victoria, Mona y Luz, vestidas de negro total, para despedir al padre, Emilio Arenas, fallecido repentinamente en un accidente en los muelles del East River. Junto a la madre, las hermanas tendrán que aprender a sobrevivir solas, en la faraónica urbe.

Conmovedora. Fácil de leer. La novela «es un tributo a las mujeres capaces de hallar su lugar en el mundo cuando los vientos soplan en contra. Y también a todos aquellos empujados por la vida hacia la aventura, a menudo épica y casi siempre incierta, de la emigración”, comentó Dueñas. 

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