Epidemia de suicidios afecta más a las adolescentes latinas

Epidemia de suicidios afecta más a las adolescentes latinas
Erin, con su mamá Nivia Dones. (Foto: Nivia Dones)

 

Las tasas de suicidio han estado aumentando en casi todos los estados, según el más reciente informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), sin embargo, son las tasas de suicidio entre las adolescentes latinas las que han alcanzado niveles epidémicos.

“Mi hija tuvo tres intentos de suicidio”, nos confió la madre hispana Nivia Dones, cuya hija Erin, intento varias veces quitarse la vida.

“Ella empezó cortándose los muslos, tomando la medicina en altas cantidades y la tercera vez se levantó en medio de la noche y me dijo que se quería matar y que mejor la llevara al hospital. La primera vez pensé que me iban a internar a mí, porque eso es una cosa muy fuerte, que un hijo se quiera matar”.

De acuerdo a Dones, Erin se hacía daño para aliviar un poco el dolor que sentía física y emocionalmente.

“Mi hija fue diagnosticada con depresión a la edad de 13 años”, nos contó Dones. “Al principio no podían determinar porque, ya que cualquier diagnostico mental es muy difícil”.

Aunque enseguida le consiguió un terapista, fue a través de la televisión que escuchó sobre el grupo de Comunilife, “Life is Precious” (La Vida es Preciosa), cuando decidió llevar a su hija. “Al principio no quería ir y yo tenía que tratar de convencerla para que fuera”.

 

La Vida es Preciosa

 

El programa «Life Is Precious» (que ya cumple 10 años) de Comunilife previene el suicidio en las jóvenes latinas mediante la combinación de consejería individual y grupal, terapia artística, apoyo académico y actividades nutricionales y de acondicionamiento físico. Los servicios psiquiátricos son proporcionados por clínicas asociadas.

“Estos centros son para aquellas adolescentes que ya han atentado el suicidio o han pensado seriamente en suicidarse”, nos dijo la fundadora y presidente de Comunilife, la Dr. Rosa M. Gil.

“Estas adolescentes pueden venir a estos centros, con el permiso y consentimiento de sus padres, y lo que nosotros le proveemos es actividades donde ellas pueden expresar aquellos sentimientos que le están causando estos trastornos emocionales”.

Según la Dra. Gil, son varios los factores que contribuyen a este problema en nuestra comunidad. Uno de ellos es el proceso de aculturación.

“Muchas jóvenes latinas tratan de imitar las conductas de las adolescentes americanas y ahí ocurre un choque de normas y surge un conflicto entre madre e hija en cuestión de ser más independientes”, dijo. “El segundo factor que también es importante es el problema de acoso (bullying), a través de las redes sociales y muchas veces estas niñas viven en situaciones de pobreza donde eso agrega todavía más estrés”.

 

Epidemia de suicidios afecta más a las adolescentes latinas
Erin con un dibujo de ella (que hizo para una tarea de arte en la universidad) luchando contra el estigma y saliendo victoriosa sobre su condición. (Foto: Nivia Dones)

 

Más impulsivas para suicidarse

 

Asimismo, lo más impactante, es que el suicidio entre las adolescentes latinas es mucho más impulsivo.

“La diferencia es que estas adolescentes se pasan dos, tres, cuatro o cinco días que se sienten muy tristes y sin esperanza, lo que hace que el suicidio entre adolescentes latinas sea más una cosa de momento, es muy impulsivo”, reitero la Dra. Gil.

“Las investigaciones demuestran que estas niñas que atentan contra sus vidas primordialmente han tenido el día anterior, o días cercanos al suicidio, problemas con su familia o con un amigo o novio. Siempre debajo de ese suicidio hay depresión, pero la depresión puede ser momentánea y no un problema mental psiquiátrico”.

La Dra. Gil también menciona que los resultados de las investigaciones demuestran que el grupo de jóvenes latinas que atentan contra su vida generalmente son adolescentes que tienen muchos más problemas con su familia, especialmente con su mamá, donde la relación entre madre e hija no es una relación fuerte o afectiva.

Asimismo asegura que no hay un factor de herencia: “La depresión no necesariamente es de herencia, es ambiental”.

“A ella nunca le falto nada, aunque fui madre soltera siempre tuve un buen ingreso, un buen trabajo. Hay muchos conceptos erróneos de que uno tiene que ser pobre o que tiene que ser de cierta sociedad. Esto afecta a todo el mundo”, compartió Dones sobre su caso en particular.

No obstante, también reconoció un patrón de conducta negativa. “En casa yo gritaba mucho porque era una mamá sola con tres hijas y ella lo tomaba personal”, admitió.

“Para mí, como madre, tuve que aprender lo qué estaba haciendo en casa que era un detonante. Tuve que cambiar. Tuve que aprender cómo ser mejor madre para ayudarla y apoyarla”.

Erin, quien tiene una licenciatura en Arte y está estudiando su maestría en Educación Artística, ahora es embajadora del programa en las escuelas secundarias y habla sobre las señales de la depresión.

“Lo primero es que los padres tienen que darse cuenta si su hija tiene cambios en su conducta, por ejemplo en el dormir, la conducta al comer, y por último, un cambio de conducta con las amigas”, explico la Dra. Gil. “Los padres deben hablarle y buscar ayuda profesional”.

“Una de las cosas más importantes para nuestra comunidad es entender es que una persona deprimida no es lo mismo que estar loco”, agregó la Dra. Gil.

“Pero indiscutiblemente no tenemos suficientes recursos en la comunidad para que estas personas que identifiquen que tienen un problema de salud mental se vayan a buscar ayuda”.

El programa Life is Precious hasta la fecha ha ayudado a más de 250 jóvenes Latinas, y lo más importante, ninguna de las adolescentes ha completado un intento de suicidio desde su unión al programa.

“Este es un programa que tenemos en Brooklyn, en El Bronx, en Queens y después de julio 1, abrimos un centro en la parte alta de Manhattan”, informó la Dra. Gil.

El apoyo va desde ayuda con las tareas escolares y consejería para la joven y la madre, así como actividades creativas como la música, pintar y escribir poesía para que expresen sus sentimientos, que de acuerdo a la Dra. Gil, a veces funciona mejor que ir con un psiquiatría porque lo pueden hacer en grupo con otras adolescentes que tienen los mismos problemas.

“Es muy importante la música, ellas escriben canciones e incluso dan conciertos, se sienten muy satisfechas y su autoestima sube”, agregó.

El programa es completamente gratuito y pueden llamar al 212-219-1618 para pedir la oficina más cercana. Más detalles en:  http://comunilife.org
 
 

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