Valiente enfermera enfrenta COVID en Sala de Partos: ‘Estamos aquí con ustedes, nunca las vamos a dejar solas’

En la foto Mary Godineaux, directora sénior de enfermería del departamento de salud materno infantil del Brooklyn Hospital Center. (Foto de The Brooklyn Hospital Center)

Debido al riesgo de Covid-19, la unidad de obstetricia del Brooklyn Hospital Center (TBHC), ha tenido que cerrar su Sala de Partos a familiares, dejando a muchas mujeres enfrentando solas la labor de alumbramiento.

No obstante, gracias a enfermeras como Mary Godineaux, directora sénior de enfermería del departamento de salud materno infantil del Brooklyn Hospital Center, dar a luz sin el apoyo de seres queridos ha sido menos estresante para muchas mujeres hispanas.

El hospital atiende a la mayoría de familias latinas y negras de bajos ingresos que tienden a tener problemas de salud múltiple, prenatales e hipertensión antes del parto. La unidad que normalmente da a luz a unos 2.600 bebés al año, desde marzo, ha recibido a casi 200 bebés durante la pandemia.

Foto de The Brooklyn Hospital Center

“Esto ha sido un momento tan difícil para todo el mundo porque tuvimos que cerrar la sala de partos, no dejábamos entrar a nadie, ni a los papás, así que nosotros éramos las que le teníamos que dar el apoyo a las madres”, dijo Godineaux.

Si bien, la enfermera de Brooklyn ejerce una de las labores más nobles dentro del hospital al supervisar los nacimientos de bebes, en tiempos de COVID, su labor ha tomado un giro imprescindible debido a los protocolos de seguridad para evitar la propagación del coronavirus.

“Algunas (madres) estaban tan asustadas que al saber que mis enfermeras y yo estábamos allí con ellas, muchas de ellas, hispanas, lloraban mientras nosotras les decíamos en español: ‘estamos aquí con ustedes, nunca las vamos a dejar solas’”, indicó. “Para mí, ellas se sentían como que tenían a un familiar con ellas en ese punto”.

La enfermera puertorriqueña reclutada por el Brooklyn Hospital Center en 2019 que administra alrededor de 120 empleados, incluidos enfermeros, técnicos, secretarias de unidad, especialistas en lactancia y otros, también lograba involucrar a la familia en el parto con el uso de la tecnología.

“Una cosa que hicimos, que me siento bien, fue que cuando la familia quería ver a su familiar y al bebe, teníamos IPads y las llevábamos al cuarto y así se comunicaban”, expresó complacida. “Fue fuerte porque la gente no entendía porque teníamos que hacer eso”.

A pesar del miedo a contraer COVID-19, Godineaux se ha mantenido firme atendiendo a las madres y bebes. Siente que lo más importante es apoyar y dar compasión a las nuevas madres.

“Yo tengo en mi casa a mi mamá y tiene 85 años. El miedo mío era llevar la enfermedad hasta mi madre” confesó.

Foto de The Brooklyn Hospital Center

Godineaux pasó casi seis años en la Sala de Emergencias antes de transferirse al área de salud materno-infantil.

“Cuando me preguntaron si me cambiaba aquí (área de partos), sentí que quería vivir esto nuevo con estas madres, es hermoso, es felicidad… Siento que he llegado al sitio donde yo tenía que estar”, comentó. “Toda mi carrera ha sido con los adultos pero apenas hace un año cambie con los niños. Cuando uno trabaja con los adultos se siente como que ellos han vivido, y con los niños y las madres dando a luz a un niño, es un sentido completamente diferente como enfermera. Me siento como que yo soy parte del crecimiento de estos niños y de estas madres, y este es un sitio que debe ser feliz”.

No solo dirige su departamento, sino que también interactúa y se relaciona con los bebés recién nacidos, las nuevas madres y tiene un talento único y un comportamiento afectuoso.

“Gracias a mi experiencia en otras áreas, yo he aprendido a tratar a la gente diferente. Yo sé cómo calmar a la gente cuando esta estresada. También oigo a mis pacientes y oigo a mis enfermeras”, señaló. “Este es el legado más bonito que Dios me ha dado”.

Debido a que es enfermera y defensora de pacientes, Mary lleva su pasión a la vanguardia y ayuda a miles de pacientes cuyo primer idioma es el español y pacientes que no hablan español en el día a día.

“Esa gratitud que nos dan nos impulsa a seguir haciendo lo que estamos haciendo, lo que Dios me mandó a hacer”, aseguró, “Mi mamá quería que fuera maestra, pero yo siempre tenía en mi corazón que quería ser enfermera”.

 

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