El legado de cooperación del cónsul saliente de El Salvador, Miguel Alas

El legado de cooperación del cónsul saliente de El Salvador, Miguel Alas
Cónsul saliente de El Salvador en Long Island, Miguel Alas. (Foto: Noticia)

 

“Nada hubiera sido posible sin la cooperación de toda la comunidad”, son las palabras con las que define sus logros el Licenciado Miguel Alas, ex cónsul general de El Salvador en Long Island. Durante cinco años asumió la representación de los salvadoreños en esta área de Nueva York, aprovechó los recursos comunitarios, trajo la inversión de empresas a beneficio de sus compatriotas y le dio un lugar a la cultura cuscatleca.

La noche del 1 de agosto, en la ceremonia de apertura del Festival del Día del Salvadoreño Americano en las instalaciones del condado de Nassau, Alas recibió un homenaje despidiéndose de sus compatriotas y de todas las personas y empresas que sin importar la nacionalidad, le acompañaron en sus labores, y aportaron para que los salvadoreños residentes en Long Island tuvieran mejores servicios.

El comité del Festival del Salvadoreño Americano describió el trabajo de Alas en tres puntos principales: fortaleció el desarrollo empresarial, estableció un servicio gratuito para las personas que no tenían dinero para hacer trámites, y se convirtió en promotor de la cultura salvadoreña en todo Estados Unidos con su herencia: el grupo de danza Danposal y la Banda El Carbonero.

Con la tranquilidad que lo caracterizó durante su media década de gestión, y entre efusivos aplausos, Alas fue reconocido como “uno de los mejores cónsules que tuvieron los salvadoreños en Long Island”. Y con alegría y mucha modestia, solo tuvo palabras para agradecerle a todas las personas que siendo o no salvadoreños, se unieron a su causa.

“Lo único que hice fue impulsar un trabajo más intenso a favor de los salvadoreños, fue un trabajo de todo el equipo del Consulado (ubicado en Brentwood), de entidades comunitarias y de las empresas que entendieron la importancia de la labor social”, insistió Alas.

Asimismo, afirmó que su gestión fue el resultado de un trabajo sin recelo: “Las puertas fueron abiertas para todas las corrientes ideológicas que hay en nuestro país y para todas las iniciativas, lo que permitió que cada persona nos diera lo mejor de sí”.

 

Lucha por el TPS

“Gracias Señor Cónsul por apoyarnos y caminar con nosotros en los viajes para pedir por la renovación del TPS”, dijo Adela Rivas, una de muchos salvadoreños en los condados de Nassau y Suffolk que reconocen que Alas no desfalleció en la lucha por la renovación del Estatus de Protección Temporal (TPS).

A nivel empresarial, el ex cónsul consiguió que una compañía de seguros de salud muy reconocida en Nueva York aportara fondos económicos para cubrir los costos de renovación de pasaporte, que un total de 20 mil inmigrantes de El Salvador no podían pagar y se beneficiaron de este servicio gratuito.

Asimismo, haciendo el mejor uso de esta ayuda, le dio mayor fuerza al consulado itinerante, que llegó a iglesias, fábricas y fincas, con el fin de facilitar la tramitación de documentos a los cuscatlecos residentes en Long Island. Adicionalmente, buscó recursos para fortalecer a las pequeñas empresas. Un ejemplo de ello fue lograr que la Universidad de Stony Brook diera capacitación gratuita a empresarios salvadoreños.

“Uno de los mejores aciertos del Licenciado Alas fue haber abierto oportunidades de entrenamiento empresarial para nosotros los pequeños empresarios que decidimos emprender nuestro Sueño Americano”, recalcó Gerardo Teresa Córdova, uno de los asistentes a la reunión.

 

El legado de cooperación del cónsul saliente de El Salvador, Miguel Alas
Licenciado Miguel Alas, ex cónsul general de El Salvador en Long Island, despidiéndose de su gestión durante la reciente celebración del Día del Salvadoreño Americano en el condado de Nassau. (Foto: Noticia)

 

Allegado a la comunidad

 

El Licenciado Miguel Alas se despide del Consulado de El Salvador en Long Island con la tranquilidad del deber cumplido pues asegura que venía con instrucciones de acercarse a la gente, de hacer un cambio en esa relación, y que con la ayuda de todos lo logró.

Y pese a que trabajó con un presupuesto limitado, le devolvió fondos al país y está convencido que la labor tiene que seguir en el consulado porque todavía hay mucho por hacer por los salvadoreños.

“Dos tercios de nuestra comunidad no tiene un estatus migratorio regular y por eso va a seguir siendo de suma importancia un funcionario consular muy allegado a la comunidad que necesita acceder a la salud, a la educación, al campo laboral que es donde más han sido víctimas nuestra gente y también al área legal”, enfatiza Alas.

De esta manera, para muchos salvadoreños en Long Island y Nueva York la partida del Licenciado Alas deja un gran vacío, y para todos en general, deja el legado de cooperación de un cónsul que utilizó de la mejor manera todos los recursos por el bien de sus compatriotas.

 

 

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