Campaña juvenil contra armas apunta a políticos en inicio de movilizaciones

Campaña juvenil contra armas apunta a políticos en inicio de movilizaciones
«No quiero pensar que cada vez que estoy sentada en clase yo puedo ser la próxima víctima», dijo una de las estudiantes que marchan pidiendo un alto a las armas. EFE

Con la mira puesta en los legisladores y políticos, la campaña nacional de estudiantes contra la armas NeverAgain aumentó la presión con movilizaciones en Florida, mientras el gobernador Rick Scott busca dar seguridad a las escuelas tras la matanza en un instituto de enseñanza secundaria.

Un centenar de alumnos de la escuela Marjory Stoneman Douglas de Parkland, escenario el pasado día 14 de la muerte de 17 personas a causa de los disparos indiscriminados de un exalummo, partió el martes hacia la capital del estado, Tallahassee, para presionar al Congreso floridiano a aprobar leyes que restrinjan la venta de armas de fuego.

Entre tanto, otro grupo similar de una secundaria de Boca Ratón marchaba a Parkland, a unas 11 millas (17 kms), para sumarse a las protestas juveniles que urgen a los congresistas estatales y federales y al presidente Donald Trump a imponer un mayor control a la venta de armas.

Esta protesta de alumnos, que escribieron unas quinientas cartas a congresistas en las que les instan a parar la violencia en las aulas, estuvo precedida de otras en sendas secundarias de las ciudades vecinas de Fort Lauderdale y Hollywood.

«No quiero pensar que cada vez que estoy sentada en clase yo puedo ser la próxima víctima», dijo una de las estudiantes, mientras otra señalaba que «ningún chico tiene por qué tener armas de asalto en la escuela».

Con los ojos puestos en una marcha nacional prevista para el próximo 24 de marzo en Washington, los estudiantes del movimiento NeverAgain (Nunca más) partieron en dos autobuses de la ciudad de Coral Springs, vecina de Parkland, hacia Tallahassee.

«Al día siguiente del tiroteo estaba sentado en casa y no me sentía útil, por eso venir aquí y empezar a marcar una diferencia nos está ayudando mucho en este proceso», expresó uno de los viajeros, Chris Grady, de 19 años.

El joven activista dijo que espera que el presidente Donald Trump se ponga del lado de ellos. «Sólo esperamos que nos escuche y tome alguna acción al respecto», aseguró.

Tras un viaje de ocho horas, la comitiva tiene previsto reunirse con legisladores estatales para presionarlos a comprometerse con leyes «de sentido común para la seguridad».

«¿Por cuántos tiroteos más tendremos que pasar para que cambien las leyes?», gritaba entre sollozos Tyra Henans en la ciudad de Coral Springs, a una milla de la secundaria de Parkland donde Nikolas Cruz mató a tiros a 14 de sus excompañeros y a tres profesores.

Mientras tanto, el gobernador Scott se reunió con líderes locales y estatales para «mantener las armas fuera de alcance de personas enfermas mentalmente».

Cabe indicar que amparado en una ley federal que permite la compra de armas a mayores de 18 años, el autor confeso de la matanza de Parkland compró el fusil de asalto con el que disparó indiscriminadamente en la escuela el día de San Valentín.

Cruz, de 19 años, sufría depresión, autismo y trastorno por déficit de atención con hiperactividad (ADHD, en inglés) y había además expresado su deseo de comprar un arma, según un reporte de noviembre de 2016 del Departamento de Niños y Familias (DCF) de Florida.

Campaña juvenil contra armas apunta a políticos en inicio de movilizaciones
Estudiantes del instituto Marjory Stoneman Douglas reparten carteles mientras esperan al autobús en Parkland, FL. EFE

NeverAgain gana adeptos

Con esa misión, el movimiento nacional NeverAgain sigue ganando adeptos a nivel nacional, entre ellos el actor George Clooney y su esposa Amal, que donaron medio millón del dólares para «esta increíble generación de jóvenes de todo el país».

La pareja señaló que se unirá en marzo próximo a la «Marcha por nuestras vidas» anunciada este fin de semana por cinco estudiantes de Parkland que iniciaron el movimiento.

En los autobuses, además de algunos padres, viajaron también cuatro sobrevivientes del tiroteo que en junio de 2016 dejó 49 muertos en una discoteca de Orlando (centro de Florida).

«Hemos venido para abrazar a estos sobrevivientes y decirles que la vida sigue, e iremos a la capital para poder cambiar ya las leyes y frenar esta violencia», señaló una de ellas, India Godman.

Melanie Weber, de 16 años, dijo antes de subirse al autobús que «al haber vivido un tiroteo en su propia piel, siente que es su responsabilidad que haya un cambio».

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