Hon. Juez Joanne D. Quiñones: ‘Necesitamos más jueces latinos en las cortes. No somos suficientes’

Hon. Juez Joanne D. Quiñones.

Mostrando su gran profesionalismo, pero a la vez su lado humano y la calidez esperada por sus raíces latinas, orgullosamente presentamos a la Hon. Juez Joanne D. Quiñones, jueza en Funciones de la Corte Suprema en Kings County sección de Derecho Criminal en nuestra última entrevista especial del “Mes de la Herencia Hispana”.

La Hon. Juez Quiñones fue nombrada juez interina de la corte civil por el Hon. Michael R. Bloomberg, entonces alcalde de la Ciudad de Nueva York, el 2 de septiembre de 2010. El 1 de enero de 2011, el alcalde Bloomberg la nombró Juez de lo Penal y la reeligió el 1 de enero de 2013 por un período de diez años. Ella actualmente se encuentra en el Tribunal Supremo del Condado de Kings, jurisdicción criminal.

Cuéntenos, ¿cómo fue su niñez?

Nací y crecí en Brooklyn, en la sección de Bushwick. Fui criada por mis dos padres, tuve un hermano mayor, rodeada de familia y amigos cercanos. Fui a escuelas públicas hasta el sexto grado y después me aceptaron en un programa que se llama ‘Prep for Prep’. Desde el séptimo grado, hasta que termine con la escuela, fui a la escuela privada.

Creo que como todos a mi alrededor eran igual que yo latinos o personas de color, no experimente señales de racismo o discriminación, todos se parecían a mí y (como familia) nos sentíamos muy orgullosos de ser Puertorriqueños.

¿Cómo es su vida familiar, qué le gusta hacer?

La verdad es que no tengo mucho tiempo (ríe). Trabajo mucho y también estoy muy involucrada en las Juntas Directivas de muchas asociaciones. Pero cuando no estoy trabajando, paso mucho tiempo con mis mejores amigas y con mi ahijado y mi ahijada, nos encanta hacer cosas por toda la ciudad.

De niña, ¿qué soñaba ser cuando fuera grande?

La verdad es que no sé qué quería ser cuando era niña, creo que quería ser presidente de los Estados Unidos (vuelve a reír). Cuando estaba en la escuela secundaria mi sueño era ser una psiquiatra infantil y ese sueño se quedó conmigo hasta la universidad. Fue en ese punto que aprendí que a pesar de que solo quería ser una psiquiatra infantil tenía que pasar por la escuela de medicina ‘¡y a mí me enseñan una aguja y corro!’, (bromea). Así que dije, esto no es para mí. En ese punto decidí ir a la Escuela de Leyes.

¿Cómo fue que tomó la decisión de estudiar la universidad?

Tengo que decir que no ir a la universidad nunca fue una opción, porque mi madre siempre enfatizó el valor de una buena educación. Siempre supe que iba a ir a la universidad, las preguntas eran: ¿a cuál y que iba a estudiar?

Como hispana, ¿cómo fue su experiencia universitaria?

Obviamente (La Universidad) Brown, siendo una escuela ‘Ivy League’, no tenía tantos latinos como quisiéramos, pero lo que si tenía, era un programa para estudiantes de color manejado por estudiantes de color donde todos recibíamos orientación para conocernos mejor como estudiantes minoritarios. Tuve una red de apoyo muy cercana en Brown. También lo que tenían, era un consejero minoritario asignado a cada dormitorio como una fuente de apoyo, así como mujeres consejeras, lo que creo que era muy interesante, muy adelantado a su tiempo.

¿De qué logros profesionales se siente más orgullosa?

El alcalde Bloomberg fue quien me asignó como Juez doce días antes de cumplir 40 años, es algo de lo que estoy extremadamente orgullosa. También estoy muy orgullosa de que diferentes organizaciones me han honrado por mi servicio a la comunidad. Uno de los premios del cual estoy más orgullosa es el ‘Hon. Judith S. Kaye Access to Justice Award’ que recibí de la ‘Women’s Bar Association of the State of New York’ en su convención anual en junio pasado. Ser honrada por mi compromiso al acceso a la justicia me hace sentir muy orgullosa. Como juez quiero que la gente sea escuchada en la corte. Que vean y escuchen a alguien que se parezca a ellos es importante.

La realidad es que a pesar de lo grande que es la comunidad latina en la ciudad de Nueva York, no está representada en el número de jueces latinos, no somos suficientes.

Si solo pudiera dar un consejo a los jóvenes hispanos, ¿cuál sería?

Sean activos, involúcrense, hagan que su voz sea escuchada y demanden su parte del sueño americano.

¿Qué visión tiene para los jóvenes hispanos?

Lo importante es darnos cuenta de nuestro potencial, especialmente los más jóvenes. Las acciones y las decisiones que hacemos hoy, pueden jugar un papel en el futuro. Debemos poder adaptarnos y ajustarnos a los tiempos. Como estudiante, involucrarse en los grupos estudiantiles. Que haya un Rodríguez, Quiñones, ‘¡que haya un apellido latino en la lista de miembros de cada organización!’.

¿Qué es lo que más le gustaría que supieran de usted la gente que no la conoce?

Creo que todo mundo que me ve, me ve muy seria, y esa es la parte de ser Juez, -pero también hay un lado divertido y amoroso en mí. Tengo un gran sentido del humor y tengo un lado despreocupado. Me gusta ver las películas en los parques, los festivales callejeros. Hay muchos lados en mí, no solo la seria Juez Quiñones que ves en la corte. Quiero que la gente vea eso.

¿Cómo han influenciado sus raíces hispanas en la manera en que maneja su vida profesional?

Yo soy latina, y todo mundo que me ve, sabe que soy latina. Creo que el hecho de crecer donde crecí, y ver cosas a las cuales creo que no todos los jueces de la corte han estado expuestos, como crecer con jóvenes afectados por el sistema judicial, me han dado otra perspectiva.

¿Quién es la persona que más admira? ¿Por qué?

Pensando en la pregunta quería decir algo como Roberto Clemente por sus esfuerzos humanitarios o algo como La Mujer Maravilla por fuerte y poderosa -pero pensándolo bien- la gente que estuvo allí para mí y que me ayudó a llegar al lugar que estoy hoy, fueron esos maestros y esas personas que jugaron un papel en moldearme y que no dijeron: ‘ella es solo una niñita puertorriqueña de Bushwick sin potencial’. Esa gente que dijo: ‘esta joven tiene el potencial y necesitamos apoyarla y asegurarnos que alcance su potencial’. Esas son las personas que más admiro.

¿Cuál es su visión de la comunidad hispana para el futuro? ¿Cómo está poniendo su granito de arena?

Ser mentora y exponer a los jóvenes al sistema judicial, dejándoles saber que también pueden ser un Juez. Cada verano tomo como 5 o 6 pasantes cuando la mayoría de los jueces toman uno o dos, porque siento que es extremadamente importante ser mentores de los jóvenes y recordarles de su obligación de asegurar que el sistema judicial, sea uno donde todos son tratados de manera justa y tienen acceso a la justicia. Cada año tengo una fiesta con pizzas en el verano, y le llamamos el ‘Campamento Quiñones’. Invito a todos mis pasantes para que los más grandes puedan hablar con los más chicos sobre lo que están haciendo. Para que todos tengan la oportunidad de verse nuevamente unos con otros.

¿Cuál es su siguiente meta?

Ahora estoy feliz donde estoy y me gustaría continuar por este camino por unos años. Me gustaría hacer mi parte para animar a más latinos a que busquen nombramientos judiciales.

 

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