Hispano veterano de la Guerra en Afganistán gana una casa gratis en Mastic

Hispano veterano de la Guerra en Afganistán gana una casa gratis en Mastic

Kevin Palacios (en el centro) es un veterano de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos que fue condecorado con el “Corazón Púrpura”. (Foto: LongIslandPress.com)

 

Por: Amanda De Lauzon
LongIslandPress.com

 

Las lágrimas corrieron por la cara de Kevin Palacios, un veterano hispano de la Guerra en Afganistán, receptor de la condecoración “Corazón Púrpura”, cuando se enteró que era el nuevo propietario de una casa completamente amoblada y sin hipotecas en Long Island.

Después de descubrir que fue finalista en el concurso de Campaña de Corazones Púrpuras de Fairway Independent Mortgage Corporation, el gerente en Hauppauge, Steve Probst, anunció que Palacios fue el ganador y le presentó su nuevo hogar en Mastic, condado de Suffolk.

“Puedo decirles que este hombre se lo merece y lo supe desde el primer momento en que lo conocí”, dijo Probst a la multitud presente en la alcaldía de Brookhaven el pasado martes, para acompañar al veterano de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos.

Después de ser herido durante dos giras en Afganistán, Palacios regresó a la vida civil y se graduó en el Farmingdale State College. Ahora trabaja con compañeros veteranos en un trabajo que él describe como digno de ser amado.

“Cuando sales del ejército nadie te enseña realmente cómo volver a este mundo”, dijo Palacios. “Es un lugar que una vez conocí y que una vez llamé mi hogar”.

Para ayudar a los veteranos lesionados a asimilarse nuevamente en la vida civil, la fundación decidió regalar una casa libre de hipotecas y completamente amoblada.

Con la ayuda de la Junta de Agentes de Bienes Raíces de Long Island, el Capítulo de Long Island de la Sociedad de Diseño de Interiores y muchas empresas locales, esta casa de 3 habitaciones está totalmente decorada, renovada y lista para la familia.

“He ido y visto un lado completamente diferente y me hizo madurar a un nivel diferente”, dijo Palacios sobre su servicio en las Fuerzas Armadas de EEUU.

“Aunque a veces fue una lucha para adaptarme a esta vida, tuve la suerte de graduarme y conseguir un trabajo con personas que considero familiares”.

Para los veteranos militares puede ser difícil volver a la vida civil con el trastorno de estrés postraumático (TEPT), las lesiones y otros problemas que enfrentan desde su experiencia sirviendo en las líneas del frente.

“Tienes que volver a meterte o te vas a perder”, señala Palacios.

Terminar la universidad, conseguir un trabajo y descubrir el futuro son parte de esta nueva vida a la que estos veteranos deben adaptarse.

“Estos jóvenes veteranos vienen a mi oficina con su certificado de elegibilidad y dicen que quieren ir a la universidad, pero tienen mucho miedo en sus ojos”, comenta Eric Farina, director de asuntos de veteranos en Farmingdale State College.

“Han sido entrenados para enfrentar el miedo y las bombas en el camino, todas las cosas valientes que vienen con el servicio militar en una zona de combate, pero no estaban preparados para ir a una clase de Inglés 101 con muchachos que son cinco años más jóvenes que ellos”.

Cabe indicar que Long Island tiene la mayor concentración de veteranos en el estado de Nueva York y la segunda más grande de la nación. Esto es solo el comienzo de cómo se les puede pagar por el servicio desinteresado que brindaron.

La fundación planea trabajar contínuamente para ayudar a otros veteranos a recibir la ayuda que necesitan a través de su Campaña de Corazones Púrpuras (Purple Hearts Campaign). “Te mereces esto”, le dijo Probst a Palacios mientras contenía las lágrimas.

 

 

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