Del discurso a las acciones, ¿quién es el verdadero socialista?

 

Desde el 26 de junio, la palabra socialista ha vuelto a entrar de lleno en el lingo político estadounidense con el gane de la candidata Alexandra Ocasio-Cortez en el distrito de Congreso 14 de Nueva York.

Pero si bien Ocasio-Cortez no esconde su afiliación al partido Socialista Demócrata y por ello ha sido objeto de críticas y hasta chistes, la realidad es que el actual ocupante de la Casa Blanca, Donald Trump, ha implementado políticas de corte socialista a pesar de ser uno de los principales críticos de la joven hispana.

Trump en su afán por alterar el orden internacional y destruir históricos organismos y alianzas multilaterales que han servido para que Estados Unidos promueva sus intereses por décadas – o como él argumenta “una manera astuta para negociar” – ha decidido volver el reloj a la década de los 60’s y 70’s donde las prácticas proteccionistas de los estados -principalmente en materia de comercio exterior- era la norma.

En un arranque de ira, Trump anunció la imposición de aranceles (en la práctica un impuesto a nosotros los consumidores finales), de miles de millones de dólares a productos importados desde China y Europa así como la renegociación del TL-CAN, conocido por sus siglas en inglés NAFTA.

De inmediato, algunas compañías anunciaron el incremento en los los precios de ciertos productos básicos como pañales desechables para bebes, fabricación de latas y otros productos que requieren mayor elaboración como lavadoras y secadoras producidas en el país, pero que utilizan materias primas de los países en la disputa comercial.

Esos países como era de esperarse, también impusieron aranceles a productos estadounidenses. Con cabeza fría, los mandatarios de esas naciones escogieron productos que afectan directamente la base política de Trump tales como agricultores en estados “rojos” (que votan republicano).

Para paliar el problema que el mismo Trump creó, su administración anunció que los granjeros y productores agrícolas afectados por la guerra arancelaria recibirán una dádiva de $12,000 millones de dólares por parte del gobierno federal al mejor estilo soviético (socialista). Lo que vale la pena preguntarse, ¿quién es el verdadero socialista?

 

  • Colaboración especial editorial de Luis Montes

 

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