Con la línea 7 cayéndose a pedazos en Queens, jefe de MTA dice que no hay soluciones fáciles ni rápidas

Un tren 7 de la linea Flushing llegando a Queensboro Plaza Station. (Foto: Mark Hallum/QNS)

La frecuente caída de escombros de las vías del tren 7 en el oeste de Queens continúa poniendo a prueba al presidente de Tránsito de la ciudad de Nueva York, Andy Byford, mientras la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA) se esfuerza para colocar una malla de protección mientras inspecciona la parte inferior de las vías elevadas.

Eso fue solo parte de la discusión en LaGuardia Community College en Long Island City cuando los funcionarios de tránsito respondieron a las inquietudes del público.

Una consulta se centró en renovaciones similares realizadas a estaciones en las líneas N/W que podrían realizarse en las estaciones del tren 7 para evitar la caída de escombros de las vías elevadas.

Byford dijo que existen 60 millas de vías elevadas en el sistema y renovar las estaciones deterioradas a lo largo del tren 7 no es factible en este momento, aunque la agencia es consciente de los lugares más problemáticos para el declive.

Dado que las vías elevadas son extensas, Byford afirmó que la malla podría no ser factible a pesar de afirmaciones anteriores de que el MTA se desplazaría para implementar dicha medida de seguridad.

“Lo que tenemos que hacer en última instancia es renovar todo el metro. No hay duda, no hay otra opción ya que muchas de nuestras estructuras tienen más de 100 años”, dijo Byford. “Algunas personas dicen que deberíamos poner la malla. Bueno, pero no queremos apresurarnos y hacer lo incorrecto. Para empezar, llevará tiempo hacerlo… menos de 60 millas, será costoso, por lo que queremos hacerlo bien. Tampoco queremos poner un sistema que presente un nuevo riesgo de seguridad. Cualquier sistema debe dar a los equipos de inspección la capacidad de ver lo que sucede debajo de la estructura, también debe ser suficientemente sólido”.

El 3 de junio, después de que una pieza de metal cayera a la vía cerca de la calle 53, a unos 10 o 15 pies de un peatón, la Autoridad de Tránsito de la ciudad de New York dijo que desplegaría mallas en algunos lugares para evaluar su efectividad e implementar el sistema a nivel general para la seguridad pública.

Este no fue un incidente aislado.

En febrero y marzo hubo casos en que una viga de madera perforó el parabrisas de un taxi y otro automóvil fue golpeado por un pedazo de metal. Nadie resultó herido en ninguno de los incidentes, pero esto sucedió de nuevo a otro automóvil en Long Island City, donde cayó un gran perno que se estrelló en el automóvil de una mujer debajo del tren A en Richmond Hill.

“No somos el único sistema con este problema y no vamos a poder enfrentarlo solos como la ciudad de Nueva York, así que estamos trabajando con otras agencias del país y del mundo para aprender más sobre cómo realizan sus inspecciones elevadas. Lo que están haciendo para asegurar la parte inferior”, dijo la vicepresidente senior de trenes, Sally Librera. “Así que estamos aprendiendo sobre la marcha”.

Byford inició la reunión destacando hasta dónde ha llegado el sistema en los dos años transcurridos desde lo que el Gobernador Andrew Cuomo denominó el “Verano infernal”. Demoras generalizadas, fallas en el servicio y un descarrilamiento en la calle 125 en Harlem llevaron a Cuomo a declarar un estado de emergencia para transitar el metro.

El peor de estos problemas fue con Amtrak, que es propietaria de la Estación Pensilvania (Penn Statión) cuando cerró el 20 por ciento de las vías del ferrocarril de Long Island para realizar reparaciones.

En respuesta a lo anterior, Byford atribuyó gran parte de la mejora al empoderamiento de los empleados y al despliegue del Control de Trenes Basado en Comunicaciones (CBTC) para reemplazar las señales analógicas de un siglo de antigüedad que aún estaban en uso.

Tanto el tren 7 como el L tienen un despliegue completo de CBTC, lo que significa que la línea de Flushing ahora puede operar 29 trenes por hora en comparación con los 22 anteriores. Pero Byford dijo que esta capacidad podría aumentarse.

Como consuelo a los peatones que han experimentado problemas a lo largo de los años en la ciudad, Byford comentó que el sistema no es irredimible.

No hace mucho, señaló, el metro de Londres se encontraba en un estado similar, y ahora ha alcanzado estándares modernos que los viajeros británicos disfrutan.

-Traducción de Raquel Romero

 

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