Campamentos de verano cambian la vida a hijos de padres con cáncer

Campamentos de verano cambian la vida a hijos de padres con cáncer

Niños participantes en el campamento Kesem, en la Universidad de Stony Brook, en Long Island, evento que tiene como director a Ian Lesnick. (Fotos: CK)

 

Desde hace seis años que el campamento Kesem, en la Universidad de Stony Brook, ofrece en la temporada de verano una oportunidad de apoyo y entretenimiento gratuito para niños y jóvenes de los condados de Queens, Brooklyn y Long Island quienes tienen padres que sufren de cáncer o han pasado por esta situación.

El campamento se desarrolla por una semana en la Universidad de Stony Brook, en Long Island, durante la cual los niños y jóvenes se desconectan completamente de sus familias para encontrar motivación en medio de lo que implica para ellos el tener un padre con cáncer.

El campamento es para niños desde los 6 años hasta los 18, con un programa de especialización para las edades de 14 a 18 años. En este año se llevará a cabo del 30 de junio al 6 de julio, aún hay 15 cupos disponibles y por primera vez se han propuesto llegar más a las familias hispanas que atraviesan por esta coyuntura médica y ofrecerles esta oportunidad sin costo alguno.

“Durante esta semana cambia la vida de estos niños y también la de nosotros, el equipo que trabaja con ellos”, destaca Ian Lesnick, director del programa. Él es estudiante de linguística y de idioma español en la Universidad de Stony Brook, habla perfecto español y desde hace cuatro años se dedica voluntariamente a este programa donde “se lleva una gran experiencia para su vida personal”.

Lesnick es la persona encargada de hablar con las familias que solo hablan español. “El programa ofrece servicios a niños que tienen un padre con cáncer, o un padre sobreviviente de cáncer o que alguno de sus padres perdió la vida a causa del cáncer”, nos dice Lesnick, siendo estos los únicos requisitos para poder obtener un cupo.

El campamento Kesem brinda apoyo, unificación y por otro lado diversión y entretenimiento a los participantes. “Los niños y jóvenes pueden disfrutar de la vida y olvidarse del estrés de vivir con el cáncer”, insistió Lesnick.

 

Campamentos cambian la vida a niños de padres con cáncer

Ian Lesnick, director del campamento Kesem en la Universidad de Stony Brook en Long Island.

El crecimiento del campamento

Los campamentos en los Estados Unidos empezaron en el 2001 y en la Universidad de Stony Brook en Long Island desde el 2013, donde vienen niños en un 90% de Queens, Brooklyn y el área de Long Island. El otro 10% es otros sectores de la ciudad de Nueva York, y de los estados de Connecticut y New Hampshire.

“Empezamos con un grupo de 50 niños y este año vamos a tener 120 niños con nosotros. Hemos crecido mucho en el transcurso de estos seis años y hemos aprendido sobre lo que necesitan estos niños y jóvenes”, menciona el director del programa Ian Lesnick.

Cada año que ha funcionado el campamento Kesem en la Universidad de Stony Brook ha hecho cambios y buscado más recursos para ayudar mejor a estas familias. “Inicialmente las familias tenían que proveer la bolsa o cama para dormir de sus hijos y para algunas familias era difícil, ahora tenemos los recursos para proveerle a cada niño su cama para dormir durante la semana que permanecen aquí”, dijo Lesnick.

 

Campamentos cambian la vida a niños de padres con cáncer

Campamentos de verano cambian la vida a niños de padres con cáncer.

 

Llegando a la comunidad hispana

 

Otro de los cambios fundamentales en el campamentos es llegar a otras comunidades, como la hispana. Porque de acuerdo a su director, aún el porcentaje de familias hispanas que asisten es poco. “Siempre buscamos los niños, contactamos consejeros, escuelas, entidades sin fines de lucro y demás”, destacó Lesnick, y también insistió que tal vez estas familias hispanas que tienen cáncer en su familia no saben de esta oportunidad y por eso se han propuesto promover información en español.

“De las cosas que más hemos aprendido es pensar en las comunidades con quienes trabajamos. Tenemos mucha experiencia en el trabajo con familias pero tenemos que alcanzar comunidades que no saben del programa o piensan que no pueden alcanzar estos servicios”, recalcó.

Para Lesnick, es un orgullo ser parte del programa, porque cada año nota el cambio en la vida de estas familias y también en el equipo de trabajo (estudiantes universitarios voluntarios).

“Esa semana se convierte en un tiempo muy profundo para todos, nos conectamos con los niños, los conocemos y siempre cuando ellos regresan a casa, sus padres comentan que son diferentes, se expresan más y están felices. Entonces la experiencia para nosotros se transforma en magia”, puntualizó.

 

Campamentos de verano cambian la vida a niños de padres con cáncer

Campamentos de verano cambian la vida a niños de padres con cáncer.

 

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