Acoso y abuso sexual en Estados Unidos

Todos tienen una madre es la letra de una canción muy buena, por cierto. Quizás por eso y con gran indignación reacciono y pienso que algunos de ustedes  también lo harán al leer que los resultados estadísticos nos indiquen que  más del 50 % de las mujeres de los Estados Unidos fue acosada o abusada sexualmente, poniéndome a pensar que algunas de “nuestras madres ” fueron objeto de tal maltrato, como si fueran un objeto de placer, sometidas al chantaje del poder y el abuso de un patrón, un jefe todopoderoso o de un esposo, amante, enamorado, marinovio, amigo con derechos u con cualquier otro adjetivo peyorativo.

Si amigo, si reflexiona tal vez usted mismo forme parte de esa amplia gama de desequilibrados mentales que piensan que porque tienen la autoridad de un cargo pueden ejercer bullying, cometer un feminicidio, acosar o abusar de una mujer, hombre o transgénero.

Aunque las cosas no han cambiado mucho a través de la historia, la mayoría de estos hechos han permanecido callados por temor o vergüenza, guardando ese gran profundo dolor que daña su dignidad, su personalidad; por no perder el puesto de trabajo o mantenerse en su centro laboral, por querer sostener a su familia, por querer ascender en un puesto de trabajo, no hay que dejar de analizar que hoy cierto grupo de mujeres también abusan de otras mujeres por casi los mismos motivos o razones que lo hacen los hombres.

Esto no solo pasa en Hollywood, no debemos escandalizarnos por qué solo le pasa a las estrellas, esto pasa en nuestras familias, la única diferencia es que no saldrá en las noticias y tal vez si ellas se decidan a denunciar, tal vez duden de la veracidad de dicha denuncia y les exijan un sinfín de pruebas y tal vez concluya en que desestimen el caso, no basta con  que la mujer, hombre o transgénero hayan tratado de sobreponerse a su dolor y sacado fuerza muchas veces de las que no tiene para que al fin y al cabo concluyan con un “tal vez usted se lo buscó”, “de repente usted le sonrió demasiado”, “su vestido era muy corto” o porque “usted fue a la fiesta sola”, un sinnúmero de razones que traten de justificar tal acción de abuso y ello en consecuencia termine con un sentimiento de culpabilidad y aceptación de que “tal vez yo me lo busqué”.

Quiero decir que nadie, ni hombre, mujer, transgénero u otro debería ser sujeto u objeto de bullying, feminicidio, acoso o abuso sexual, pero creo que no son suficientes las buenas intenciones o deseos de que esto no suceda porque en estos momentos que usted lea esta nota, estará sucediendo una vez más.

Me pregunto y le pregunto ¿Tendrán que ser las leyes más drásticas?, ¿La educación en derechos de la persona como ser humano se ha dejado de lado?, ¿Quiénes son los verdaderos culpables para que todo lo dicho se mantenga?  

Recuerde que en ese más de 50 % de mujeres acosadas o abusadas se podría encontrar su madre, abuela, hermana, tía, prima y piense que haría usted si ellas se lo confiaran o confesaran a usted como hijo, esposo, hermano, tío o primo ¿Qué haría usted?, ¿Cómo reaccionaría si conoce los hechos y al agresor? Reflexione sobre si las leyes están preparadas para su reacción. Yo le aseguro que en la mayoría de los casos no lo están por que el comportamiento humano varia de individuo a individuo, de persona a persona; piense y contribuya para que no permanezca en silencio, establezca un lazo de confianza con sus familiares que pueden ser víctimas en cualquier momento y denuncien los hechos. Atrévanse a decir basta ya.

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