ONU exige más apoyo para víctimas de violencia sexual

El asesor especial de la ONU paera la Prevención del Geocidio, Adama Dieng, posa durante la entrevista concedida a la Agencia EFE, en la que ha considerado que existen “factores de riesgo de genocidio” contra la minoría musulmana rohinyá en el oeste de Birmania (Myanmar). Dicha comunidad ha sufrido la negación de la ciudadanía por parte de las autoridades, la segregación en campos de desplazados y supuestos abusos cometidos por el Ejército en las últimas semanas. Dieng solicitó a la líder de facto birmana, la nobel de la paz Aung San Suu Kyi, que permita que una comisión independiente investigue las alegaciones de la presunta violencia con la que se discrimina a los rohinyás, una denominación que la mandataria insta a abandonar, lo que supone un hecho “muy serio”, según el jurista senegalés. EFE/Gaspar Ruiz-Canela

EFE. La ONU reclamó hoy más apoyo para la reintegración de las víctimas de violencia sexual en las guerras y subrayó la necesidad de acabar con el estigma que muchas mujeres sufren tras haber sido violadas por terroristas o combatientes.

“La violencia sexual es un crimen que puede convertir a las víctimas en marginados sociales. Puede fracturar familias y corroer las estructuras que unen a las comunidades. El miedo y el estigma cultural impiden a la gran mayoría de supervivientes denunciar”, señaló Adama Dieng, el representante especial en funciones de Naciones Unidas para la Violencia Sexual en los Conflictos.

Dieng se expresó así al comienzo de un amplio debate en el Consejo de Seguridad organizado por Uruguay, que este mes ocupa la presidencia de este órgano.

El responsable de la ONU insistió en que el “estigma mata” a muchos supervivientes de la violencia sexual, ya sea a través “crímenes de honor, suicidios, condiciones médicas no tratadas, abortos inseguros, pobreza extrema o exclusión social”.

“Muchas mujeres, niñas, hombres y niños sobreviven la dura experiencia de la violación, pero no sus repercusiones sociales”, recalcó Dieng.

En la necesidad de cambiar esa percepción y apoyar la reintegración insistió también la vicesecretaria general de la ONU, Amina Mohamed, que subrayó la urgencia de traspasar ese “estigma” de las víctimas a los responsables.

Mohamed hizo referencia, por ejemplo, a la reciente liberación de decenas de jóvenes secuestradas en Nigeria por el grupo terrorista Boko Haram, las conocidas como niñas de Chibok.

Según dijo, no es suficiente con traer de vuelta a las chicas a casa, sino que hay que garantizar que lo hagan con respeto y apoyo.

El viceministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, José Luis Cancela, que presidió el debate, también insistió en la importancia de “restaurar la dignidad de las víctimas” y de que haya “más esfuerzos” para enjuiciar a los responsables, tanto en el plano nacional como internacional.

Cancela defendió que la Corte Penal Internacional (CPI) tiene un “papel esencial” para juzgar este tipo de delitos, reconocidos como crímenes de guerra y lesa humanidad y, en ocasiones, de genocidio.

Además, consideró que corresponde al Consejo de Seguridad asegurar que los crímenes de violencia sexual se remitan a la CPI y seguir los casos.

Tanto el representante uruguayo como los responsables de la ONU que intervinieron en el debate hicieron hincapié en que la violencia sexual está siendo utilizada en distintos lugares del mundo como un “arma de guerra” y un “acto de terrorismo”.

Varios de los discursos lamentaron además la impunidad ante este tipo de crímenes y demandaron un mayor compromiso político para garantizar la aplicación de la ley.

El Consejo de Seguridad ha impulsado en los últimos años acciones contra la violencia sexual en los conflictos, un asunto que aborde regularmente, sobre todo a raíz de los crímenes cometidos por grupos yihadistas como el Estado Islámico (EI) contra miles de mujeres en Irak.

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